Nuevo Testamento
1 Pedro
5 capítulos
Empezar a leer: 1 Pedro 1Acerca de este libro
Primera de Pedro es una carta de ánimo a cristianos que vivían como forasteros en una sociedad que no los entendía y a veces los maltrataba. Pedro comienza alabando la esperanza viva que los creyentes han recibido por la resurrección de Jesús, y luego los llama a una vida santa y llena de amor como pueblo perteneciente a Dios. Usa imágenes ricas: piedras vivas edificadas como casa espiritual, un linaje escogido y un sacerdocio real, extranjeros y peregrinos que solo en Dios están en casa. Pide a los creyentes que mantengan una conducta honrosa entre sus vecinos y da consejos a los ciudadanos, a los siervos, a las esposas y a los esposos, siempre señalando el ejemplo de Cristo, quien sufrió sin devolver el mal. Los últimos capítulos hablan con franqueza de sufrir por hacer el bien, de enfrentar pruebas de fuego sin sorprenderse, de ancianos que pastorean de buena gana y de que todos se revistan de humildad. Algunos pasajes, en especial los que tratan de los espíritus encarcelados y del bautismo, se entienden de maneras distintas en las tradiciones cristianas. Toda la carta respira esperanza firme y una confianza serena en el cuidado de Dios.
- Autor
- El apóstol Pedro, escribiendo con Silvano; unos pocos estudiosos proponen a un discípulo posterior que escribió en su nombre.
- Fecha
- Probablemente a principios o mediados de los años 60 d. C., desde Roma, a la que la carta llama Babilonia.
- Destinatarios
- Creyentes, en su mayoría gentiles, dispersos por las provincias romanas del norte de Asia Menor.
Temas
Esquema
- 1:1–1:12Saludo y una esperanza viva
- 1:13–2:10Un pueblo santo y piedras vivas
- 2:11–3:12Conducta honrosa en la sociedad y en el hogar
- 3:13–4:11Sufrir por hacer el bien y vivir para Dios
- 4:12–4:19Participar en los sufrimientos de Cristo
- 5:1–5:14Pastores, humildad y saludos finales
Versículos clave
Capítulos de 1 Pedro
- 11 Pedro 1Pedro saluda a los creyentes dispersos por varias regiones como elegidos de Dios, y alaba a Dios por una esperanza viva mediante la resurrección de Jesús, una herencia que no se marchita.
- 21 Pedro 2Pedro exhorta a dejar la malicia y el engaño y a desear la leche espiritual pura, acercándose a Cristo, la piedra viva rechazada por los hombres pero preciosa para Dios.
- 31 Pedro 3Pedro se dirige a esposas y esposos: las esposas ganan a otros con un espíritu apacible y la belleza interior, y los esposos honran a sus esposas como coherederas de la gracia, para que sus oraciones no se estorben.
- 41 Pedro 4Puesto que Cristo padeció en la carne, Pedro dice a los creyentes que se armen del mismo pensamiento y dejen de vivir para los deseos que antes seguían, aunque los antiguos amigos se extrañen y hablen mal de ellos.
- 51 Pedro 5Pedro, anciano como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo, exhorta a los ancianos a pastorear el rebaño de Dios con voluntad, no por ganancia ni dominando a los demás, sino como ejemplo, y promete una corona incorruptible cuando aparezca el Príncipe de los pastores.

