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Devocional diario · 1 de febrero

Una bondad con nombre

“Noemí tenía un pariente de su marido en Belén que era muy rico. Se llamaba Booz. Un día Rut le dijo a Noemí: ―Quizás yo pueda ir a los campos de algún hombre bondadoso para recoger algunas de las gavillas que quedan tras los segadores. Y Noemí dijo: ―Muy bien, hija mía, ve a hacer lo que has dicho. Y así lo hizo. Ocurrió que el campo en que ella entró a espigar pertenecía a Booz el pariente del marido de Noemí. Booz llegó de la ciudad mientras ella estaba allí. Después de cambiar saludos con los segadores, preguntó al capataz: ―¿Quién es esa muchacha que está allí? El capataz le dijo: ―Es la joven moabita que volvió con Noemí. Me pidió permiso esta mañana para recoger las gavillas que se les caían a los segadores, y ha estado recogiéndolas desde entonces, salvo unos pocos minutos que estuvo descansando a la sombra. Booz se dirigió a ella y le dijo: ―Escucha, hija mía. Quédate aquí para espigar. No vayas a otros campos. Sigue detrás de mis segadoras. Yo les he dicho a los hombres que no te molesten; y cuando tengas sed, bebe del agua que sacan los criados. Ella le dio gracias de todo corazón: ―¿Cómo puedes ser tan bondadoso conmigo? —preguntó—. Tú sabes que yo tan sólo soy una extranjera. ―Sí —replicó Booz—, pero sé también de todo el amor y bondad que has mostrado a tu suegra desde la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre en tu tierra y has venido a vivir entre nosotros como extranjera. Que el Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te bendiga por ello.”
Rut 2:1-12 (NBV)Leer el capítulo completo →

Rut era una viuda extranjera que recogía espigas sobrantes, el trabajo más humilde del pueblo. Booz, dueño del campo, se fijó en ella, la protegió y se aseguró de que tuviera más de lo que pedía. Lo hizo porque supo cómo ella cuidó a Noemí. El capítulo muestra que la bondad cotidiana es una de las maneras en que Dios suele cuidar de nosotros: por medio de alguien que ve a quien otros pasan por alto. Booz además bendice a Rut diciendo que ella vino a refugiarse bajo las alas de Dios, y luego él mismo se vuelve parte de esa respuesta. Piensa en alguien de tu camino diario que es fácil ignorar: un cajero, un compañero nuevo, un vecino que vive solo. Hoy aprende su nombre y haz algo concreto por esa persona, por pequeño que sea. No esperes una gran ocasión; Booz simplemente actuó en su propio campo.

Oración

Señor, abre mis ojos a las personas que suelo ignorar y haz mis manos rápidas para ayudar. Amén.

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