Devocional diario · 1 de julio
La ayuda viene de arriba
“Hacia las montañas levanto la mirada; ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra. No permitirá que resbales y caigas; jamás duerme el que te cuida. De verdad, jamás duerme ni se cansa el que cuida a Israel.”
El viajero de este salmo levanta la mirada hacia los montes, quizá pensando en los peligros del camino, y se hace una pregunta sincera: ¿de dónde vendrá mi ayuda? Su respuesta es sencilla: vendrá de quien hizo el cielo y la tierra, y que nunca se queda dormido en su puesto. Muchos llevamos los problemas a la noche como si el mundo se derrumbara en cuanto cerramos los ojos. Sin embargo, el guardián de Israel ni duerme ni se adormece. No se trata de que las dificultades desaparezcan, sino de que alguien más fuerte permanece despierto mientras nosotros descansamos. Al comenzar julio, cuando muchos viajan, Salmos 121:2 es un buen compañero para cualquier camino. Hoy nombra una preocupación que has cuidado a solas. Dila en voz alta a Dios, entrégasela y haz algo pequeño y cotidiano, como tomar un vaso de agua o salir a caminar un poco, como señal de que le confías la vigilancia.
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“Mi ayuda viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.”
Salmos 121:2
Oración
Señor, tú velas cuando yo no puedo. Ayúdame a descansar en tu cuidado esta noche.

