Devocional diario · 11 de abril
Restaurado para servir
“Después de desayunar, Jesús le preguntó a Simón Pedro:―Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?Pedro le contestó: ―Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo:―Cuida de mis corderos. Jesús volvió a preguntarle:―Simón, hijo de Juan, ¿me amas?―Si, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo:―Cuida de mis ovejas. Por tercera vez Jesús le preguntó:―Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?Pedro se puso triste de que Jesús le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?». Entonces le dijo: ―Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo:―Cuida de mis ovejas. Es verdad que cuando eras más joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te vestirá y te llevará a donde no quieras ir. Jesús dijo esto para dar a entender de que manera moriría Pedro y así glorificaría a Dios. Después le dijo:―¡Sígueme!”
Pedro había negado a Jesús tres veces, y ahora, en una playa después del desayuno, Jesús le pregunta tres veces si lo ama. Es un recorrido tierno por la herida. Cada vez Pedro responde con sinceridad, y cada vez Jesús le da una tarea: apacienta mis corderos, cuida mis ovejas. El fracaso no lo descalificó; lo humilló y lo preparó. Jesús no le pide a Pedro que prometa no volver a fallar, solo que ame y siga. Muchos cargamos un fracaso que susurra que estamos acabados. Hoy lleva ese recuerdo a Jesús y déjalo hablarte como le habló a Pedro. Luego pregunta: ¿qué pequeño gesto de cuidado puedo ofrecer hoy a alguien? Servir desde la humildad restaurada es una de las mejores maneras de dejar atrás la vergüenza.
Oración
Jesús, tú sabes que te amo. Restáurame y dame a quién cuidar hoy. Amén.

