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Devocional diario · 12 de julio

Aves y flores del campo

“»Por ello les aconsejo que no se preocupen por la comida, la bebida o la ropa. ¡Es mucho más importante tener vida y un cuerpo, que tener qué comer y qué vestir! Fíjense en los pájaros, que no siembran ni cosechan ni andan guardando comida, y el Padre celestial los alimenta. ¡Para él ustedes valen más que cualquier ave! Además, ¿qué gana uno con preocuparse?; ¿podemos acaso alargar nuestra vida aunque sea una hora? ¿Para qué preocuparse de la ropa? ¡Miren los lirios del campo, que no tejen su propia ropa, y ni aun Salomón con todo su esplendor se vistió jamás con tanta belleza. Si Dios cuida tan admirablemente las flores, que hoy están aquí y mañana se queman en el fuego, ¿no los cuidará mucho más a ustedes, hombres de poca fe? Por eso, no se anden preocupando por la comida o por la ropa. ¡Los paganos son los que siempre se andan preocupando de esas cosas! Recuerden que su Padre celestial sabe lo que necesitan. Lo más importante es que primero busquen el reino de Dios y hagan lo que es justo. Así, Dios les proporcionará todo lo que necesiten. No se preocupen por lo que sucederá mañana, pues mañana tendrán tiempo para hacerlo. Ya tienen suficiente con los problemas de hoy.”
Mateo 6:25-34 (NBV)Leer el capítulo completo →

Jesús señala las aves y las flores del campo y nos pide mirarlas de verdad. Las aves no tienen graneros y aun así son alimentadas; las flores no hilan telas y aun así están vestidas con más belleza que un rey. Su argumento es tierno: si el Padre cuida de estas, ¿no cuidará de ti? También hace una pregunta práctica: ¿puede la preocupación añadir siquiera una hora a tu vida? La ansiedad parece responsabilidad, pero no nos da nada a cambio. Jesús no nos dice que dejemos de planear; nos dice que dejemos de ser consumidos. La invitación es buscar primero el reino de Dios y tomar cada día como llega, porque cada día tiene su propio afán. Hoy dedica cinco minutos a estar afuera o junto a una ventana, mirando algo vivo. Luego escribe una preocupación y una acción pequeña que puedas hacer, y deja el resto en manos de Dios. Si la ansiedad se siente abrumadora, habla con un amigo de confianza o con un consejero.

Oración

Padre, tú alimentas a las aves y vistes las flores. Ayúdame a confiarte este día.

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