Devocional diario · 18 de enero
Nuestro pronto auxilio
“Dios es nuestro amparo y nuestra fuerza, nuestra pronta ayuda en tiempos de tribulación. Por eso no temeremos aunque el mundo se desintegre y los montes se derrumben y caigan al mar. ¡Que rujan los océanos espumantes! ¡Que las montañas se hundan en el mar!”
El Salmo 46 describe lo peor imaginable: la tierra cediendo, los montes cayendo al mar, las aguas rugiendo. Es el lenguaje del desorden total. Sin embargo, la primera línea no comienza con el desastre sino con Dios, nuestro refugio y fortaleza, pronto auxilio en las tribulaciones. La palabra pronto importa. Él no está lejos esperando que arreglemos nuestra vida; está cerca en medio del ruido. Por eso, dice el salmo, no temeremos. No es afirmar que nunca sentimos miedo. Es una decisión sobre adónde corremos cuando lo sentimos. Más adelante el salmo nos dice que estemos quietos y sepamos que Él es Dios. Hoy, cuando notes que sube la ansiedad, detente en una respiración profunda y di: tú eres mi refugio. Si el miedo sigue pesado durante semanas, cuéntaselo también a un médico, consejero o pastor.
Oración
Dios, tú eres mi refugio. Cuando todo tiemble, sostenme firme y ayúdame a quedarme quieto. Amén.

