Devocional diario · 2 de noviembre
El que volvió
“Un día, Jesús siguió su viaje hacia Jerusalén, pasando por Samaria y Galilea. Cuando entró en un pueblo, diez hombres que estaban enfermos de lepra le salieron al encuentro. Ellos se pararon un poco lejos de él, y le gritaron: ―¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! Él, al verlos, les dijo:―Vayan a presentarse a los sacerdotes.Y mientras aún iban en el camino, quedaron sanos. Uno de ellos, al verse sano, regresó alabando a Dios a gritos. Y se echó sobre sus rodillas, tocando con su rostro el suelo, a los pies de Jesús, y le dio las gracias. Este hombre era samaritano. Jesús preguntó:―¿No eran diez los que quedaron sanos? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Sólo este extranjero regresó a dar gloria a Dios? —Y le dijo al hombre—:Levántate y vete. Tu fe te ha sanado.”
Diez hombres con una enfermedad dolorosa y aislante pidieron misericordia a Jesús, y los diez quedaron sanos mientras iban de camino. Solo uno se dio la vuelta, alabando a Dios en voz alta y postrándose a los pies de Jesús. Además era extranjero, alguien a quien los demás habrían mirado con desprecio. Jesús se fija en los nueve que siguieron caminando. La historia no es tanto un regaño como una invitación: recibir un regalo y volver al Dador son dos cosas distintas. Es fácil pasar a la siguiente necesidad sin detenernos en lo que ya fue respondido. La gratitud es la manera de regresar. Hoy piensa en algo que le pediste a Dios y ya recibiste, quizá algo pequeño que dejaste de notar. Dedica dos minutos a volver a Él y darle gracias, con nombre y apellido, por eso en concreto.
Oración
Jesús, quiero ser quien regresa. Gracias por las respuestas que he pasado por alto. Amén.

