Devocional diario · 21 de diciembre
Incluso la noche más larga
“¡Jamás podré alejarme de tu Espíritu! ¡Jamás podré huir de su presencia! Si me voy al cielo, allí estás tú. Si desciendo al lugar de los muertos, allí estás. Si cabalgo en los vientos matutinos y habito en los lejanos océanos, aun allí me guiará tu mano, tu fuerza me sostendrá. Puedo pedirle a las tinieblas que me oculten; y a la luz que me rodea que se haga noche. Pero aun en las tinieblas no puedo ocultarme de ti; para ti la noche es tan brillante como el día. Para ti son lo mismo las tinieblas que la luz.”
En el hemisferio norte, este es aproximadamente el día más corto y la noche más larga del año, un momento natural para pensar en la oscuridad. El salmista pregunta adónde podría huir de la presencia de Dios y no encuentra lugar: ni las alturas, ni las profundidades, ni el mar lejano. Ni siquiera la oscuridad puede esconderlo, porque para Dios la noche brilla como el día. Es un consuelo para quien atraviesa una temporada oscura, sea de duelo, depresión, miedo o incertidumbre. La oscuridad es real, pero no está fuera del alcance de Dios. Si esta época te pesa, no tienes que fingir, y no tienes que cargarla solo. Cuéntale a Dios con sinceridad cómo se siente la noche. Luego busca a una persona, un amigo, un pastor o un consejero, y di una frase verdadera sobre cómo estás. Si corres peligro de hacerte daño, por favor llama ahora a una línea local de crisis.
Oración
Dios, para ti ni la oscuridad es oscura. Sostenme esta noche y guíame hacia la mañana. Amén.

