Devocional diario · 22 de abril
Alegría sin resultados
“»Aun después de tanta destrucción; cuando la higuera se seque y no haya flores ni fruto; cuando los olivos no produzcan y los campos permanezcan estériles; cuando el ganado muera en el campo y los corrales estén sin vacas, yo me regocijaré en el Señor y me alegraré en el Dios que nos salva. ¡El Señor Dios es quien me hace estar fuerte! Me dará la velocidad de un venado y me conducirá con seguridad sobre la altura de las montañas». (Nota para el director del coro: Al cantar esta oración, el coro debe ir acompañado por instrumentos de cuerdas).”
Habacuc imagina una escena desoladora: sin higos, sin uvas, sin aceitunas, campos vacíos y establos vacíos. En el mundo antiguo eso significaba hambre. Y aun así dice que se alegrará en el Señor y se gozará en el Dios de su salvación. Su alegría no depende de una buena cosecha; está anclada en quién es Dios. Compara a Dios con una fortaleza que hace sus pies como los de un ciervo, capaces de subir a lugares altos. No es negación. Acaba de pasar dos capítulos luchando con preguntas difíciles. Pero llega a la confianza. Hoy haz una lista de lo que sientes que falta o no da fruto ahora mismo. Luego, junto a cada cosa, escribe una breve línea de confianza en Dios. Intenta decirla en voz alta. Que la alegría sea una decisión basada en el carácter de Dios y no en tus circunstancias.
Oración
Dios, mi fortaleza, elijo alegrarme en ti aun cuando los campos estén vacíos. Amén.

