Devocional diario · 24 de noviembre
Una bendición para pronunciar sobre otros
“Luego el Señor le dijo a Moisés: «Diles a Aarón y a sus hijos que cuando bendigan al pueblo de Israel lo hagan con esta bendición: “El Señor te bendiga y te guarde; que el rostro del Señor resplandezca sobre ti, que él te sea propicio, te muestre su favor y te dé su paz”. Así es como Aarón y sus hijos invocarán mis bendiciones sobre el pueblo de Israel; y yo los bendeciré».”
Dios le da a Moisés una breve bendición para que Aarón y sus hijos la pronuncien sobre el pueblo. Tiene tres partes: que el Señor te bendiga y te guarde, que haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia, que alce sobre ti su rostro y te dé paz. La última línea dice que cuando se pronuncia esta bendición, el nombre de Dios es puesto sobre su pueblo. Bendecir a alguien no es solo un buen deseo; es una manera de pedir que la presencia de Dios repose sobre esa persona. La mayoría podemos bendecir a otros de maneras ordinarias, en la mesa, en un mensaje o en la puerta de la casa. Hoy elige a una persona, un hijo, un amigo, un compañero de trabajo, y pronuncia esta bendición sobre ella, en persona o en tu oración. Si puedes, dísela con suavidad, mirándola a los ojos. Observa cómo cambia tu manera de verla.
Oración
Señor, bendice y guarda a los que amo. Haz resplandecer tu rostro sobre ellos y dales tu paz. Amén.

