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Devocional diario · 24 de octubre

Corre con la mirada en alto

“Por eso, también nosotros, que estamos rodeados de tantos testigos, dejemos a un lado lo que nos estorba, en especial el pecado que nos molesta, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Mantengamos fija la mirada en Jesús, pues de él viene nuestra fe y él es quien la perfecciona. Él, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz y no le dio importancia a la vergüenza que eso significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Por eso, piensen en el ejemplo que él nos dejó, pues siguió adelante a pesar de tanta oposición por parte de los pecadores. Por tanto, no se cansen ni pierdan el ánimo,”
Hebreos 12:1-3 (NBV)Leer el capítulo completo →

El autor imagina una carrera con una multitud de testigos en las gradas, personas de fe que nos precedieron. El consejo es despojarnos de todo lo que estorba y seguir con perseverancia. A la mayoría nos frena menos el pecado abierto que los pesos enredados: distracciones, resentimientos, exceso de compromisos. Luego viene la instrucción clave: fijar los ojos en Jesús, quien soportó la cruz y ahora está con el Padre. Cuando nos cansamos, se nos dice que lo consideremos para no desmayar. Hoy nombra un peso que puedes soltar: una aplicación, un rencor, el hábito de compararte. Ponle un límite concreto. Luego, cada vez que sientas cansancio, tómalo como recordatorio para levantar la mirada y orar una sola frase hacia Jesús.

Oración

Jesús, ayúdame a dejar lo que me estorba y a mantener mis ojos fijos en ti. Amén.

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