Devocional diario · 24 de octubre
Corre con la mirada en alto
“Por eso, también nosotros, que estamos rodeados de tantos testigos, dejemos a un lado lo que nos estorba, en especial el pecado que nos molesta, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Mantengamos fija la mirada en Jesús, pues de él viene nuestra fe y él es quien la perfecciona. Él, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz y no le dio importancia a la vergüenza que eso significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Por eso, piensen en el ejemplo que él nos dejó, pues siguió adelante a pesar de tanta oposición por parte de los pecadores. Por tanto, no se cansen ni pierdan el ánimo,”
El autor imagina una carrera con una multitud de testigos en las gradas, personas de fe que nos precedieron. El consejo es despojarnos de todo lo que estorba y seguir con perseverancia. A la mayoría nos frena menos el pecado abierto que los pesos enredados: distracciones, resentimientos, exceso de compromisos. Luego viene la instrucción clave: fijar los ojos en Jesús, quien soportó la cruz y ahora está con el Padre. Cuando nos cansamos, se nos dice que lo consideremos para no desmayar. Hoy nombra un peso que puedes soltar: una aplicación, un rencor, el hábito de compararte. Ponle un límite concreto. Luego, cada vez que sientas cansancio, tómalo como recordatorio para levantar la mirada y orar una sola frase hacia Jesús.
Oración
Jesús, ayúdame a dejar lo que me estorba y a mantener mis ojos fijos en ti. Amén.

