Devocional diario · 27 de mayo
Corre con perseverancia
“Por eso, también nosotros, que estamos rodeados de tantos testigos, dejemos a un lado lo que nos estorba, en especial el pecado que nos molesta, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Mantengamos fija la mirada en Jesús, pues de él viene nuestra fe y él es quien la perfecciona. Él, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz y no le dio importancia a la vergüenza que eso significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.”
El autor imagina un estadio lleno de personas de los capítulos anteriores, hombres y mujeres fieles que terminaron su carrera. Su ejemplo nos rodea como espectadores que nos animan. El consejo que sigue es práctico: quítate todo peso que te frene, sobre todo el pecado que se pega tan fácilmente, y corre con perseverancia la carrera que tienes por delante. El secreto está en hacia dónde van los ojos. Miramos a Jesús, quien comenzó nuestra fe y la llevará a su meta, quien soportó la cruz y ahora está sentado a la derecha de Dios. Fíjate en la frase la carrera que tienes por delante. No es el recorrido de otro. Hoy pregúntate qué peso debes soltar: un hábito, un rencor o una distracción. Luego fija tu atención en Jesús unos minutos antes de lanzarte al día.
Oración
Jesús, autor y consumador de mi fe, mantén mis ojos en ti. Ayúdame a soltar lo que me detiene.

