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Devocional diario · 31 de octubre

Todo hecho nuevo

“Entonces vi un nuevo cielo y una nueva tierra, porque la tierra, el mar y el cielo que conocemos desaparecieron. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de donde estaba Dios. Tenía la apariencia gloriosa y bella de una novia. Oí entonces que una potente voz gritaba desde el trono: «La casa de Dios está ahora entre los seres humanos, y él vivirá con ellos. Ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. Él les enjugará las lágrimas y no habrá muerte ni llanto ni clamor ni dolor, porque estos pertenecen a un pasado que no existe más».”
Apocalipsis 21:1-4 (NBV)Leer el capítulo completo →

Juan ve un cielo nuevo y una tierra nueva, y una voz que anuncia que Dios habitará con su pueblo. La promesa más tierna es que enjugará toda lágrima y que la muerte, el llanto y el dolor dejarán de existir. Es una imagen de esperanza para quien está de duelo o cansado de un mundo roto. No hace pequeño el dolor presente, pero le pone un final. Los cristianos difieren en los detalles de cómo se desarrollará el futuro, pero coinciden en esto: Dios lo hará todo bien y estará con su pueblo. Hoy, si cargas un duelo, permítete recibir consuelo de esa promesa y no lo lleves solo: habla con un pastor, un consejero o un amigo. Si estás bien, consuela hoy a alguien que sufre.

Oración

Dios de todo consuelo, enjuga mis lágrimas y hazme consuelo para otra persona. Amén.

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