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Devocional diario · 5 de marzo

Desde lo profundo

“¡Señor, desde lo profundo de mi desesperación clamo a ti pidiendo ayuda! Escucha mi lamento, Señor. Atiende mi oración. Si tú tomaras en cuenta nuestros pecados ¿quién, Señor, podría seguir vivo? Pero tú ofreces perdón, para que aprendamos a temerte. Yo espero en el Señor; sí, espero en él. He puesto mi esperanza en su palabra. Espero al Señor, más que los centinelas al amanecer; sí, más que los centinelas esperan al amanecer. Oh Israel, espera en el Señor porque en él hay amor inagotable, y abundante salvación. Él mismo rescatará a Israel de las cadenas del pecado.”
Salmos 130:1-8 (NBV)Leer el capítulo completo →

Este breve salmo empieza en el fondo: el escritor clama desde lo profundo, y lo primero que pide es simplemente ser escuchado. No hay aquí una oración pulida. Luego llega una confianza notable. Si Dios llevara la cuenta de cada fallo, nadie podría mantenerse en pie, pero en él hay perdón, y por eso mismo merece reverencia. El salmista espera, más ansioso que el centinela que aguarda la mañana, e invita a toda la comunidad a esperar con él porque la redención es abundante. Esperar es difícil cuando la noche parece larga. Sin embargo, el salmo trata la espera como un acto de confianza y no como una señal de fracaso. Si hoy estás en un lugar profundo, habla con Dios desde donde estás. Y si la oscuridad incluye pensamientos de hacerte daño, por favor busca hoy a un médico, a un pastor o a la línea de crisis de tu localidad.

Oración

Señor, desde lo profundo te llamo. Escúchame, perdóname y ayúdame a esperar con esperanza. Amén.

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