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Devocional diario · 6 de junio

Dios mira el corazón

“Finalmente el Señor le dijo a Samuel: ―Basta ya de llorar a Saúl, porque lo he rechazado como rey de Israel. Toma un cuerno de aceite de oliva, ve a Belén y busca a un hombre llamado Isaí, porque a uno de sus hijos he escogido para que sea el nuevo rey. Pero Samuel preguntó: ―¿Cómo? Si Saúl se entera, me matará. ―Lleva contigo una becerra y di que has ido a ofrecer un sacrificio al Señor. Invita a Isaí al sacrificio y yo te mostraré a cuál de sus hijos debes ungir. Samuel hizo lo que el Señor le ordenó. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron temblando a su encuentro. ―¿Qué pasa? —le preguntaron—. ¿A qué has venido? ―No pasa nada —contestó Samuel—. He venido a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y acompáñenme al sacrificio. Y realizó el rito de la purificación en favor de Isaí y de sus hijos y los invitó al sacrificio. Cuando llegaron, Samuel miró a Eliab y pensó: «Este debe ser el hombre que el Señor ha escogido». Pero el Señor le dijo: ―No juzgues al hombre por su apariencia. No, no es este. Yo no escojo como los hombres lo hacen. Los hombres juzgan por la apariencia exterior, pero yo miro el corazón.”
1 Samuel 16:1-7 (NBV)Leer el capítulo completo →

Samuel llega a casa de Isaí esperando encontrar a un rey, y el hijo más alto y fuerte parece la elección obvia. Dios lo corrige con suavidad: la gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón. El elegido resulta ser el menor, ni siquiera invitado a la reunión, allá en el campo con las ovejas. Vivimos en un mundo que premia lo visible, pero el proceso de selección de Dios valora lo escondido. Eso es un consuelo y también un desafío. Si te sientes pasado por alto, Dios no te ha perdido de vista. Y si eres tú quien evalúa a los demás, este pasaje te pide ir más despacio. Hoy, al conocer a alguien, fíjate en tu primera impresión y luego pregúntate qué puede estar pasando en su interior. Dile una palabra amable a una persona que otros suelen ignorar.

Oración

Señor, forma mi corazón y enséñame a ver a las personas como tú las ves.

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