Devocional diario · 8 de agosto
Después de las preguntas
“Entonces Job respondió a Dios: «Sé que todo lo puedes y que nadie es capaz de detenerte. Preguntas quién ha sido tan necio para negar tu providencia. Soy yo. Hablaba de lo que ignoraba en absoluto; de lo que no comprendía; de cosas demasiado admirables para mí. »Tú dijiste: “Escucha, y yo hablaré. Déjame plantearte las preguntas. ¡A ver si eres capaz de responder!”. »Pero ahora yo digo. Había oído hablar de ti, pero ahora te he visto,”
Job pasó capítulos exigiendo respuestas y, cuando Dios por fin habla, no explica el sufrimiento en absoluto. Le muestra la amplitud de la creación y su cuidado constante sobre ella. La respuesta de Job no es una fórmula. Dice que antes había oído hablar de Dios, pero ahora lo ha visto. Muchos crecimos oyendo hablar de la fe, pero se vuelve real solo en el crisol. Observa en Job 42:5 que el cambio está en la relación, no en la información. Job no recibe una solución ordenada, pero recibe a Dios. Si hoy cargas preguntas sin respuesta, estás en buena compañía. Llévalas con sinceridad en lugar de esconderlas. Hoy escribe tu pregunta más difícil en una hoja. Ora en voz alta, luego dobla la hoja y guárdala en tu Biblia como señal de que aceptas seguir preguntando mientras confías en Aquel que escucha.
Lee también
“»Pero ahora yo digo. Había oído hablar de ti, pero ahora te he visto,”
Job 42:5
Oración
Dios, te traigo mis preguntas. Aun sin respuestas, hazme saber que estás cerca y que me escuchas.

