Devocional diario · 8 de junio
Pedir sabiduría
“Esa noche, el Señor se le apareció en un sueño, y le dijo: ―Pídeme lo que quieras, que yo te lo daré. Salomón le respondió: ―Fuiste muy misericordioso con mi padre David, porque él era honesto, veraz y fiel a ti, y obedecía tus mandamientos. Y has continuado mostrándole tu misericordia, al haberle dado un hijo que se sentara en su trono. »Señor, Dios mío, ahora tú me has hecho rey en lugar de David, mi padre, pero soy como un niño que no conoce el camino que ha de seguir. Y aquí estoy entre tu pueblo escogido, un pueblo tan numeroso que es imposible contarlo. Dame sabiduría, para poder gobernar bien a tu pueblo y para tener un buen discernimiento de lo que es bueno o es malo. Porque, ¿quién con su propia capacidad puede cargar con una responsabilidad tan grande? El Señor miró con agrado esta petición, y se alegró de que Salomón hubiera pedido sabiduría. Por eso le respondió: ―Por cuanto has pedido sabiduría para gobernar a mi pueblo, y no has pedido una larga vida ni riquezas para ti, ni has pedido derrotar a tus enemigos, yo te daré lo que has pedido. Te daré una sabiduría como la que nadie ha tenido antes ni tendrá después.”
Dios se le aparece al joven Salomón en un sueño y le ofrece lo que quiera. Salomón pudo haber pedido riquezas, larga vida o victoria. En cambio, admite que es como un niño que no sabe salir ni entrar, y pide un corazón entendido. Dios se complace y le añade lo que no pidió. La sabiduría comienza con la admisión sincera de nuestros límites. Muchos oramos solo por resultados, cuando la necesidad más profunda es discernimiento para la decisión que tenemos delante. Hoy identifica una decisión que enfrentas: una compra, una conversación, un cambio de rumbo. Antes de analizarla más, haz una oración sencilla pidiendo sabiduría y luego escribe lo que ya sabes que es correcto. Dios da con generosidad a quienes piden sin fingir que lo tienen todo resuelto.
Oración
Señor, no conozco el camino. Dame un corazón entendido para las decisiones de hoy.

