Devocional diario · 8 de noviembre
Prueba y ve
“Alabaré al Señor, pase lo que pase. Constantemente hablaré de sus glorias y de su gracia. Me gloriaré de todas sus bondades para conmigo. Anímense todos los desalentados. Proclamemos juntos la grandeza del Señor, y ensalcemos su nombre. Porque clamé a él y él me respondió. Me libró de todos mis temores. Otros también estaban radiantes por lo que él había hecho por ellos. No estaban cabizbajos ni avergonzados. Este pobre clamó al Señor; el Señor lo escuchó y lo libró de todas sus tribulaciones. Porque el ángel del Señor acampa alrededor de todos los que le temen y los libra. ¡Pongan a prueba a Dios, y verán cuán bueno es! Dichosos todos los que confían en él.”
David escribió este salmo después de un escape aterrador, y aun así comienza con la decisión de bendecir a Dios en todo tiempo. La alabanza no se reserva para los días fáciles. Invita a otros a unirse a él, compartiendo lo que aprendió cuando clamó y fue escuchado. Luego aparece una imagen hermosa: prueben y vean que el Señor es bueno. Probar es algo personal. No puedes conocer el sabor de una comida leyendo el menú, y no puedes conocer la bondad de Dios solo por descripciones ajenas. El salmo sugiere que la descubrimos al refugiarnos en Él y observar lo que sucede. Hoy elige una preocupación y llévala a Dios como un verdadero refugio, no como un trámite. Después, fíjate en cualquier señal pequeña de su cuidado, un pensamiento más sereno, un mensaje amable, una puerta que se abre, y anótala como tu propia prueba de su bondad.
Oración
Señor, hoy corro a Ti como mi refugio. Ayúdame a probar y ver que eres bueno. Amén.

