Devocional diario · 8 de octubre
Alegría sin cosecha
“»Aun después de tanta destrucción; cuando la higuera se seque y no haya flores ni fruto; cuando los olivos no produzcan y los campos permanezcan estériles; cuando el ganado muera en el campo y los corrales estén sin vacas, yo me regocijaré en el Señor y me alegraré en el Dios que nos salva. ¡El Señor Dios es quien me hace estar fuerte! Me dará la velocidad de un venado y me conducirá con seguridad sobre la altura de las montañas». (Nota para el director del coro: Al cantar esta oración, el coro debe ir acompañado por instrumentos de cuerdas).”
Habacuc imagina lo peor: sin higos, sin uvas, sin aceitunas, corrales vacíos y campos estériles. En su mundo eso significaba hambre de verdad. Aun así decide alegrarse en el Señor, y su gozo no depende de que las circunstancias mejoren. No es negación; antes en el libro se queja y hace preguntas difíciles. La fe y la honestidad caminan juntas. Termina diciendo que Dios es su fortaleza y que le da pies firmes como de ciervo en las alturas rocosas. ¿Cuál es tu campo vacío ahora? ¿Un trabajo que no llega, un diagnóstico, una oración sin respuesta? Hoy anota algo que no puedes controlar y algo que Dios ya te ha dado. Dale gracias por lo segundo mientras le presentas lo primero. El gozo puede crecer en el mismo lugar que la tristeza.
Oración
Señor, aun cuando mis manos estén vacías, sé tú mi gozo y mi fortaleza. Amén.

