Bendecir a tus hijos en voz alta: un hábito antiguo que vale la pena recuperar
Durante miles de años, los padres han puesto la mano sobre la cabeza de un hijo y le han pedido a Dios cosas buenas. Toma treinta segundos, no necesita palabras especiales y quizá sea lo que más se recuerde de todo lo que digas.

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