Nuevo: artículos Plus sobre fe, familia y la Biblia. Léelos →

Devocional diario · 4 de diciembre

El refinador que se acerca

“Presten atención a lo que el Señor Todopoderoso dice: «Yo enviaré a mi mensajero delante de mí, para que me prepare el camino. Entonces el Señor, a quien buscan, vendrá repentinamente a su templo. Sí, vendrá primero el mensajero que anuncia la alianza de Dios, a quienes ustedes desean». Pero, ¿quién podrá permanecer de pie cuando aparezca? ¿Quién podrá soportar el impacto que provocará su venida? Porque será tan poderosa como el intenso fuego que se utiliza para purificar metales preciosos, y actuará como una poderosa lejía de lavandero cuando empiece a purificarlos a ustedes. Como un refinador de plata se sentará y verá cómo se quema lo malo de su pueblo. Purificará a los levitas, los ministros de Dios, y los refinará como se refina el oro o la plata, a fin de que se dediquen a las cosas de Dios con limpio corazón. Entonces el Señor nuevamente aceptará con agrado la ofrenda que presenten los habitantes de Judá y Jerusalén, como anteriormente ocurría.”
Malaquías 3:1-4 (NBV)Leer el capítulo completo →

Malaquías anuncia que el Señor vendrá de repente a su templo, y enseguida hace una pregunta seria: ¿quién podrá soportar el día de su venida? La respuesta usa dos imágenes del trabajo cotidiano: el fuego del refinador y el jabón del lavandero. Ambas son fuertes, y ambas buscan limpiar, no destruir. El platero mantiene el metal en el calor solo hasta ver su propio rostro reflejado. Eso consuela cuando sentimos presión: el propósito de Dios al refinar es mostrar su imagen en nosotros. El Adviento nos invita a preparar la venida del Rey, y preparar incluye dejar que Él trate lo impuro, como la amargura, los atajos o los hábitos escondidos. Hoy hazle a Dios una pregunta directa: ¿qué quieres purificar en mí? Luego escucha sin defenderte. Elige un cambio pequeño que puedas hacer antes de esta noche y confía en que la mano que sostiene el fuego es paciente y bondadosa.

Oración

Señor, refíname con tus manos pacientes hasta que tu imagen se vea en mi vida. Amén.

Los 366 devocionales