Marta, Marta: la cocina, el invitado y lo único necesario
Marta hizo todo bien: abrió su casa a Jesús y se puso a atenderlo como se merecía. Entonces él dijo su nombre dos veces. Recorre despacio la escena de cocina más malinterpretada de los Evangelios y descubre qué le pedía en realidad.

Imagen: Johannes Vermeer · Public domain · Wikimedia Commons
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