Devocional diario · 10 de julio
Permanecer conectados
“»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si alguna de mis ramas no da uvas, la corta; pero a todas las ramas que dan fruto, las poda para que den todavía más fruto. »Ustedes ya están limpios a causa de la palabra que les he dado. Sigan unidos a mí, y yo seguiré unido a ustedes. Así como una rama no puede dar fruto por sí misma, separada de la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si están separados de mí. »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que está unido a mí, como yo estoy unido a él, dará mucho fruto. Si están separados de mí no pueden hacer nada.”
Jesús se describe como la vid y a nosotros como los pámpanos. Un pámpano no se esfuerza por dar fruto; simplemente permanece unido, y la vida de la planta fluye a través de él. Eso es un alivio para quien está agotado de esforzarse más. El verbo que se repite es permanecer, que sugiere una cercanía estable y continua, no una visita ocasional. El pasaje también dice que el viñador poda, algo incómodo de leer, pero la poda apunta a dar más fruto, no a castigar. Separados de él, dice Jesús, nada podemos hacer, y eso no es un insulto sino la descripción de una dependencia. Hoy elige un ritmo sencillo para permanecer conectado: una oración breve en cada comida o un versículo leído a una hora fija. Empieza pequeño y constante, y observa si lo que haces hoy brota de la conexión o del esfuerzo.
Oración
Jesús, vid verdadera, mantenme cerca. Que lo bueno que haga hoy fluya de ti.

