Devocional diario · 9 de julio
Dios mira el corazón
“Cuando llegaron, Samuel miró a Eliab y pensó: «Este debe ser el hombre que el Señor ha escogido». Pero el Señor le dijo: ―No juzgues al hombre por su apariencia. No, no es este. Yo no escojo como los hombres lo hacen. Los hombres juzgan por la apariencia exterior, pero yo miro el corazón.”
Samuel fue enviado a ungir a un nuevo rey y supuso que sería el hijo alto e impresionante que entró primero. Dios lo corrigió con suavidad: las personas miran las apariencias, pero el Señor mira el corazón. El elegido resultó ser el menor, el que a nadie se le ocurrió invitar a la reunión, que estaba en el campo con las ovejas. Esto no significa que el talento y la preparación no importen; significa que no es lo primero que Dios examina. Vivimos en un mundo que premia la imagen, los seguidores y las primeras impresiones, y podemos absorber esas medidas sin notarlo. Hoy observa con qué rapidez juzgas a los demás, y a ti mismo, por detalles superficiales. Cuando lo notes, haz una pausa y pregunta qué podría ser verdad por debajo. Luego elige animar, de forma concreta y sincera, a una persona que otros suelen pasar por alto.
Oración
Señor, tú ves lo que yo no veo. Forma mi corazón y líbrame de juzgar por las apariencias.

