Devocional diario · 11 de febrero
El valor viene con una promesa
“Después de la muerte de Moisés, el siervo del Señor, Dios habló al ayudante de Moisés, Josué, hijo de Nun, y le dijo: «Ahora que Moisés mi siervo ha muerto, tú conduce a mi pueblo a través del río Jordán y hazlo entrar en la Tierra prometida. A ti te digo lo mismo que le dije a Moisés; yo les daré toda la tierra que conquistes para Israel: desde el desierto de Néguev en el sur hasta las montañas del Líbano en el norte, y desde el mar Mediterráneo en el occidente hasta el río Éufrates en el oriente, incluyendo toda la tierra de los hititas. Nadie podrá hacerte frente mientras vivas, porque yo estaré contigo como estuve con Moisés; no te abandonaré, ni dejaré de ayudarte. »Esfuérzate y sé valiente, porque tú dirigirás a este pueblo con éxito y conquistarán toda la tierra que prometí a sus antepasados. Solamente si te esfuerzas y eres valiente para obedecer al pie de la letra la ley que Moisés te dio triunfarás en todo lo que hagas. Que no se aparte nunca de tu boca este libro de la ley. Medita en él día y noche y obedécelo al pie de la letra. Solamente así tendrás éxito. Sí, esfuérzate y sé valiente, no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas».”
Moisés había muerto, y Josué debía guiar a una nación hacia una tierra llena de incógnitas. El mensaje de Dios se repite tres veces: sé fuerte y valiente. Pero nota que nunca es una exigencia de confianza en uno mismo. Cada vez viene unido a una promesa: estaré contigo, no te dejaré. El valor en la Escritura no es sentirse sin miedo; es actuar con fidelidad por quién está presente. Dios también le da a Josué una instrucción práctica: mantener su palabra cerca, meditarla y hacer lo que dice. La confianza crece con ese hábito diario más que con un solo momento dramático. Hoy, si enfrentas algo intimidante, una conversación, un nuevo trabajo, un diagnóstico, escribe la promesa de la presencia de Dios. Lee el pasaje una vez con calma y da el primer paso concreto, por pequeño que sea.
Oración
Dios, tú me acompañas dondequiera que voy. Hazme valiente porque estás cerca. Amén.

