Devocional diario · 12 de junio
Un pronto auxilio
“Dios es nuestro amparo y nuestra fuerza, nuestra pronta ayuda en tiempos de tribulación. Por eso no temeremos aunque el mundo se desintegre y los montes se derrumben y caigan al mar. ¡Que rujan los océanos espumantes! ¡Que las montañas se hundan en el mar!”
Este salmo imagina lo peor: montes que tiemblan, mares que rugen, la tierra que cede. Sin embargo, su primera línea es tranquila: Dios es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre presente en la angustia. La palabra presente importa. No es un rescatista lejano que llega tarde; ya está ahí cuando todo tiembla. Fíjate en que el salmista no niega el miedo. La imagen de montes que se estremecen es honesta sobre lo aterradora que puede sentirse la vida. La fe no es la ausencia de temblor, sino la decisión de pararse en algo firme mientras todo tiembla. Hoy nombra un área donde el suelo se siente inestable: tu salud, tus finanzas, una relación. Escríbela y, junto a ella, escribe las palabras refugio y fortaleza. Luego da un paso práctico de cuidado en esa área, confiando en que Dios está en ella contigo.
Oración
Dios, tú eres mi refugio cuando todo tiembla. Sostenme firme hoy.

