Devocional diario · 15 de febrero
Amigos de Jesús
“»Así como el Padre me ama a mí, así también yo los amo a ustedes. No se aparten de mi amor. Si obedecen mis mandamientos, no se apartarán de mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y su amor no se aparta de mí. Les digo esto para que también tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y mi mandamiento es este: que se amen unos a otros como yo los amo. Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no les llamo sirvientes, porque el sirviente no sabe lo que hace su amo. Ahora los llamo amigos, porque les he enseñado todo lo que he oído decir a mi Padre. Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los escogí a ustedes, y los he mandado para que vayan y den fruto, un fruto que dure para siempre. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen unos a otros.”
Jesús les dice a sus discípulos que ya no los llama siervos sino amigos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor y él les ha dado a conocer todo lo que oyó del Padre. Es una oferta asombrosa. La amistad con él empieza con su elección, no con la nuestra, y se muestra en una vida compartida de amor: permanecer en su amor, guardar sus mandamientos y amarnos unos a otros como él nos amó. El gozo que promete nace de ese permanecer. Es fácil tratar la fe como una lista de tareas; Jesús la presenta como una relación. Hoy trátalo como un amigo. Habla con él como con alguien que camina a tu lado, contándole tu día sin pulirlo. Después haz un acto de amor por otra persona y que sea una manera de permanecer cerca de él.
Oración
Jesús, gracias por llamarme amigo. Ayúdame a permanecer cerca y a amar a otros como tú. Amén.

