Devocional diario · 16 de marzo
Tomar la cruz
“Entonces se dirigió a todos y les dijo:―El que quiera ser mi discípulo debe olvidarse de sí mismo, llevar su cruz cada día y seguirme, porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la salvará. ¿De qué le sirve a alguien ganar el mundo entero si se destruye a sí mismo?”
Jesús habla con franqueza a quien quiera seguirlo: niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Quien intente salvar su vida la perderá, pero quien la pierda por causa de él la hallará. Es una palabra dura, y fue dicha para serlo. Para sus oyentes la cruz no era una joya; era un instrumento de ejecución. Sin embargo, la invitación no es a la miseria sino a una vida más verdadera. Seguir a Jesús significa que dejamos de ser el centro de nuestra propia historia. Luego hace una pregunta penetrante: ¿de qué le sirve a alguien ganar el mundo entero y perder su alma? Hoy pregúntate qué estás sujetando con demasiada fuerza: una reputación, un plan, un resentimiento. Piensa en una manera de soltarlo por amor a Jesús, y deja que te sorprenda la libertad que eso trae.
Oración
Jesús, ayúdame a seguirte aun cuando me cueste. Enséñame a perder mi vida en ti. Amén.

