Devocional diario · 17 de marzo
Recuerda el camino
“»Obedece los mandamientos que te doy en este día. Si así lo haces, no solamente vivirás sino que te multiplicarás y entrarás, y poseerás la tierra que el Señor prometió a tus antepasados. ¿Recuerdas cómo te condujo el Señor a través del desierto durante estos cuarenta años, humillándote y probándote para saber dónde estaban tus prioridades y si realmente obedecerías o no sus mandamientos? Sí, el Señor te humilló dejándote pasar hambre y luego te dio a comer maná, alimento que no conocían tú ni tus antepasados. Él lo hizo para que comprendieras que no sólo de pan vive el ser humano, sino de la Palabra de Dios. En estos cuarenta años tus vestiduras no se han envejecido ni se te han hinchado los pies. Así podrás comprender que como un padre disciplina a sus hijos, el Señor te disciplina para ayudarte. »Obedece los mandamientos del Señor tu Dios, vive de acuerdo con su voluntad y dale la honra que se merece. Porque el Señor tu Dios te está llevando a una buena tierra, tierra de arroyos, de pozos; de manantiales, de valles y de montes; tierra de trigo y cebada y viñedos, de higueras y granados, de olivares, de aceite y de miel; tierra donde el alimento es abundante y nada falta; tierra donde el hierro es tan común como las piedras, y el cobre abunda en las montañas. Tendrás de todo hasta saciarte, y bendecirás al Señor tu Dios por la buena tierra que te ha dado.”
Moisés habla a un pueblo al borde de la Tierra Prometida y les pide que recuerden los cuarenta años en el desierto. Dios los había humillado y dejado pasar hambre, y luego los alimentó con un maná que no conocían, enseñándoles que no solo de pan vive el hombre. Su ropa no se gastó, sus pies no se hincharon. El desierto había sido una escuela, y la lección era la dependencia. Moisés sabe que la prosperidad nos tienta a olvidar, así que los exhorta a recordar y a bendecir al Señor por la buena tierra que les da. La gratitud es una disciplina de la memoria. Hoy dedica unos minutos a recordar una temporada difícil que, mirando atrás, te enseñó a confiar en Dios. Anota dos o tres maneras en que él te proveyó entonces, y dale gracias por ellas antes de tu próxima comida.
Oración
Dios fiel, ayúdame a recordar cómo me has sostenido. Haz agradecido mi corazón. Amén.

