Devocional diario · 18 de febrero
Aves, flores y el mañana
“»Por ello les aconsejo que no se preocupen por la comida, la bebida o la ropa. ¡Es mucho más importante tener vida y un cuerpo, que tener qué comer y qué vestir! Fíjense en los pájaros, que no siembran ni cosechan ni andan guardando comida, y el Padre celestial los alimenta. ¡Para él ustedes valen más que cualquier ave! Además, ¿qué gana uno con preocuparse?; ¿podemos acaso alargar nuestra vida aunque sea una hora? ¿Para qué preocuparse de la ropa? ¡Miren los lirios del campo, que no tejen su propia ropa, y ni aun Salomón con todo su esplendor se vistió jamás con tanta belleza. Si Dios cuida tan admirablemente las flores, que hoy están aquí y mañana se queman en el fuego, ¿no los cuidará mucho más a ustedes, hombres de poca fe? Por eso, no se anden preocupando por la comida o por la ropa. ¡Los paganos son los que siempre se andan preocupando de esas cosas! Recuerden que su Padre celestial sabe lo que necesitan. Lo más importante es que primero busquen el reino de Dios y hagan lo que es justo. Así, Dios les proporcionará todo lo que necesiten. No se preocupen por lo que sucederá mañana, pues mañana tendrán tiempo para hacerlo. Ya tienen suficiente con los problemas de hoy.”
Jesús señala a las aves que no almacenan grano y a las flores que no confeccionan su ropa, y pregunta si no valemos mucho más. No se burla de la planificación; la Biblia elogia la diligencia. Se refiere a esa preocupación que no aporta nada a nuestra vida y nos roba el presente. Luego ofrece un ritmo: buscar primero el reino de Dios y vivir cada día como viene, porque cada día tiene su propio afán. Hoy practícalo. Escribe lo que te preocupa, encierra en un círculo lo único que puedes atender hoy y hazlo. Deja el resto en oración. Si tu ansiedad es pesada o constante, eso no es falta de fe; es una buena razón para hablar con un médico, un consejero o un pastor, y Jesús querría que tuvieras esa ayuda.
Oración
Señor, tú cuidas de las aves y de mí. Toma mis preocupaciones y dame paz para hoy. Amén.

