Devocional diario · 18 de noviembre
Raíces junto al agua
“Pero está destinada a prosperar la persona que confía en el Señor y en el Señor ha puesto su esperanza y fe. Esta persona es semejante a un árbol plantado a orillas de un río, cuyas raíces penetran hasta encontrar el agua; este es un árbol al que no agobia el calor ni angustian los largos meses de sequía. Su follaje se mantiene siempre verde y produce con regularidad jugosos frutos.”
Jeremías pinta la imagen de un árbol plantado junto a un arroyo. Cuando llega el calor, no se asusta, porque sus raíces alcanzan el agua. Cuando viene un año seco, sigue dando fruto. A quien confía en el Señor se le compara con ese árbol. El mensaje es que lo que nos sostiene está oculto a la vista y no depende del clima que nos rodea. No siempre podemos controlar el calor de una temporada difícil, pero sí hacia dónde crecen nuestras raíces. Las raíces crecen despacio y en silencio, a través de hábitos diarios: unos minutos de oración, un pasaje leído, una verdad recordada. Hoy elige un pequeño hábito diario que hunda tus raíces más profundo, como leer un salmo cada mañana u orar antes de dormir, y comprométete con él durante la próxima semana. Pide a Dios que sea el agua que te mantenga firme cuando la vida se seque.
Oración
Señor, hunde mis raíces en Ti. Mantenme fructífero aun en las temporadas secas. Amén.

