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Devocional diario · 19 de junio

Sal y luz

“»Ustedes son la sal del mundo. Si la sal pierde el sabor, ¿para qué va a servir? ¡Sólo para que la boten y la pisoteen por inservible! »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara para esconderla bajo un cajón, sino que la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. ¡Así dejen ustedes brillar su luz ante toda la gente! ¡Que las buenas obras que ustedes realicen brillen de tal manera que la gente adore al Padre celestial!”
Mateo 5:13-16 (NBV)Leer el capítulo completo →

Jesús no les dice a sus seguidores que se conviertan en sal y luz; les dice que ya lo son. La sal conserva y da sabor, actúa en silencio y casi nadie la nota hasta que falta. La luz muestra el camino y no puede esconderse sobre un monte. Ambas imágenes apuntan hacia afuera: la fe no está hecha para quedarse en un rincón privado sino para mejorar la vida cotidiana de otros. Fíjate en el propósito final: que la gente vea sus buenas obras y glorifique a Dios. La meta no es el reconocimiento personal. Hoy busca una manera sencilla de dar sabor o luz donde estás. Quizá animes a un compañero desalentado, hagas una tarea que nadie esperaba que hicieras o traigas calma a una conversación tensa. Deja que tus acciones hablen más que tus palabras y confía en que la bondad pequeña y constante llega más lejos de lo que imaginas.

Oración

Señor, hazme sal y luz hoy, de maneras que apunten en silencio hacia ti.

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