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Devocional diario · 2 de abril

El Rey en un burrito

“Ya se acercaban a Jerusalén; y cuando estaban cerca de Betfagué y de Betania, frente al Monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos con este encargo: «Vayan al pueblecito que está enfrente. Al entrar verán un burro atado, en el que nadie ha montado. Desátenlo y tráiganmelo. Y si alguien les pregunta por qué lo hacen, díganle que el Señor lo necesita y que pronto lo devolverá». Los dos discípulos obedecieron y hallaron al burrito en la calle, atado junto a una puerta. Y lo desataron. Unos que estaban allí les preguntaron: «¿Por qué lo desatan?». Ellos les respondieron lo que Jesús les había dicho; y los dejaron ir. Y le llevaron, pues, el burro a Jesús. Los discípulos pusieron sus mantos sobre el burro, y Jesús se montó. Y muchos tendían por el camino sus mantos o ramas de árboles. Y los que iban delante y los que iban detrás gritaban: ―¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene, que es el reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!”
Marcos 11:1-10 (NBV)Leer el capítulo completo →

Cuando Jesús entró en Jerusalén, la multitud extendió mantos y ramas y gritó por el reino que venía. Pero mira lo que eligió para montar: un borriquillo prestado, no un caballo de guerra. Llegó como un rey que viene en paz, y quienes lo aclamaban pronto se decepcionarían porque no derrocó a Roma. Muchos también recibimos a Jesús con cariño mientras esperamos en secreto que haga lo que nosotros queremos. El relato nos invita a recibir al rey que realmente es: manso, humilde y encaminado a la cruz por nosotros. Es una buena semana para bajar el ritmo y caminar hacia la Pascua con intención. Hoy aparta diez minutos para leer uno de los relatos de los evangelios sobre esta última semana y hazte una pregunta sincera: ¿recibo a Jesús a mi manera o a la suya?

Oración

Jesús, mi Rey humilde, te recibo tal como eres. Enséñame a seguirte adonde tú me lleves. Amén.

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