Devocional diario · 23 de mayo
Paz en la tormenta
“Anochecía y Jesús les dijo a sus discípulos:―Vámonos al otro lado del lago. Y, dejando a la multitud, salieron en la barca. Varias barcas los siguieron. A medio camino se desató una terrible tempestad. El viento azotaba la barca con furia y las olas amenazaban con anegarla completamente. Jesús dormía en la popa, con la cabeza en una almohada. Lo despertaron y le dijeron: ―Maestro, ¿no te importa que nos estemos hundiendo? Jesús se levantó, reprendió a los vientos y dijo a las olas:―¡Silencio! ¡Cálmense!Los vientos cesaron y todo quedó en calma, Y Jesús les dijo:―¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Acaso no tienen fe? Ellos, asustados, se decían: ―¿Quién será este que aun los vientos y las aguas lo obedecen?”
Una tormenta repentina inundó la barca y los discípulos entraron en pánico, mientras Jesús dormía sobre un cojín en la popa. Lo despertaron con un reproche: ¿no te importa que nos hundamos? Él se levantó, habló al viento y a las olas, y se hizo una gran calma. Luego se volvió a sus amigos y les preguntó por qué tenían tanto miedo. Dos detalles destacan. Jesús estaba en la barca todo el tiempo, y estar con él no los eximió de la tormenta. Y su miedo no lo hizo marcharse. Respondió a su pánico con poder y después con una pregunta suave. Hoy nombra la tormenta en que estás y pídele a Jesús que esté presente en ella. Respira despacio, ora brevemente y haz lo práctico que sigue, recordando que él va en la barca contigo.
Oración
Jesús, tú vas en mi barca. Calma lo que no puedo controlar y estabiliza mi corazón mientras tanto.

