Devocional diario · 27 de octubre
Ayuda siempre presente
“Dios es nuestro amparo y nuestra fuerza, nuestra pronta ayuda en tiempos de tribulación. Por eso no temeremos aunque el mundo se desintegre y los montes se derrumben y caigan al mar. ¡Que rujan los océanos espumantes! ¡Que las montañas se hundan en el mar!”
Este salmo imagina la tierra cediendo, montes que se hunden en el mar, aguas que rugen. Habla de perder todo lo que parecía estable. Sin embargo, la primera línea es serena: Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestra ayuda siempre presente en la angustia. La palabra presente importa. Él no está lejos esperando que arreglemos primero las cosas. Es fácil decir esto en un buen día, pero el salmo se escribió para los días en que el suelo se mueve. Hoy piensa qué se siente inestable en tu vida: las finanzas, la salud, una relación. Di en voz alta la primera línea del salmo como oración. Luego contacta a una persona que pueda apoyarte de manera práctica o emocional. El refugio suele llegar por Dios y también por las personas que Él nos da.
Oración
Dios, refugio y fortaleza mía, acompáñame hoy en toda angustia. Amén.

