Devocional diario · 28 de octubre
Salvos y enviados
“Por su misericordia y por medio de la fe, ustedes son salvos. No es por nada que ustedes hayan hecho. La salvación es un regalo de Dios y no se obtiene haciendo el bien. Esto es así para que nadie se sienta orgulloso. Somos creación de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios de antemano ya había planeado.”
Pablo es claro en que la salvación es un regalo, recibido por gracia mediante la fe, no ganado con nuestros esfuerzos. Esa verdad libera: nadie puede jactarse y nadie está demasiado perdido. Pero no se detiene ahí. Se nos describe como obra de Dios, creados en Cristo para buenas obras que Él preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. La gracia comienza con un don y pasa a ser una vida. Las buenas obras no son un pago; son la expresión natural de una persona transformada. Fíjate también en que fueron preparadas de antemano, lo que significa que Dios ya dispuso oportunidades para nosotros. Hoy pídele que te muestre una buena obra que te espera: un favor a un vecino, ayuda a un compañero, un momento de escucha. Y di que sí cuando aparezca.
Oración
Gracias por salvarme por gracia. Muéstrame hoy la buena obra que has preparado para mí. Amén.

