Devocional diario · 28 de julio
Correr con perseverancia
“Por eso, también nosotros, que estamos rodeados de tantos testigos, dejemos a un lado lo que nos estorba, en especial el pecado que nos molesta, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Mantengamos fija la mirada en Jesús, pues de él viene nuestra fe y él es quien la perfecciona. Él, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz y no le dio importancia a la vergüenza que eso significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Por eso, piensen en el ejemplo que él nos dejó, pues siguió adelante a pesar de tanta oposición por parte de los pecadores. Por tanto, no se cansen ni pierdan el ánimo,”
El autor de Hebreos imagina un estadio lleno de personas del pasado cuyas vidas testifican de la fidelidad de Dios. Rodeados por ellas, se nos anima a despojarnos de todo lo que estorba y del pecado que nos asedia con tanta facilidad, y a correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante. No es una carrera corta sino larga. La clave es hacia dónde mirar: fijar los ojos en Jesús, quien soportó la cruz y ahora está sentado a la derecha de Dios. Cuando lo consideramos, no nos cansamos ni perdemos el ánimo. Ayuda preguntar qué peso llevamos que podríamos soltar. Hoy identifica un hábito, un resentimiento o una distracción que frena tu vida espiritual. Nómbralo ante Dios y haz un plan concreto para dejarlo a un lado. Mantén los ojos en Jesús y da el siguiente paso firme.
Oración
Jesús, autor y consumador de mi fe, ayúdame a soltar lo que me frena y a seguir adelante.

