Devocional diario · 29 de octubre
Dios canta por ti
“¡Canten con alegría habitantes de Jerusalén! ¡Grita de gozo, Israel! ¡Alégrate y regocíjate con todo tu corazón, hija de Jerusalén! Porque el Señor no te castigará como lo había dicho, sino más bien alejará de ti los ejércitos de tus enemigos y los dispersará. Y el Señor, Rey de Israel, estará siempre presente entre ustedes. Por eso ninguna desgracia volverá a caer sobre ustedes. En aquel día le dirán a Jerusalén: «¡Alégrate, no tengas miedo, y ten mucho ánimo! ¡El Señor tu Dios ha llegado para vivir en medio de ti! Él es tu Salvador poderoso, que siempre cuidará de ti. Él se regocijará en ti con gran alegría; te amará y no te acusará.”
Sofonías termina un libro duro con una sorpresa. Tras las advertencias de juicio, invita al pueblo a cantar y alegrarse, porque el Señor está en medio de ellos. La imagen más tierna aparece hacia el final: Dios se deleita en su pueblo, lo calma con su amor y se regocija por él con cánticos. Solemos pensar que nosotros le cantamos a Dios, no al revés. Sin embargo, este retrato dice que su actitud hacia su pueblo es de alegría, no de tolerancia a regañadientes. Si te cuesta creer que Dios está contento contigo, este pasaje es una suave corrección. Hoy siéntate unos minutos e imagina ese versículo dicho directamente a ti. Luego dale gracias en voz alta. Deja que esa certeza moldee cómo te hablas y cómo tratas a otros hoy.
Oración
Señor, gracias por deleitarte en mí. Ayúdame a creerlo y a vivir en tu amor. Amén.

