Devocional diario · 30 de noviembre
Estén atentos
“»Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente el Padre lo sabe. Por eso, estén alertas y vigilen, porque ustedes no saben cuándo llegará ese tiempo. »Es como cuando un hombre se va de viaje y, al marcharse, deja su casa al cuidado de sus criados. A cada uno le deja una tarea y le ordena al portero que vigile. Así que, ustedes manténganse despiertos, porque no saben cuándo va a regresar el señor de la casa. No saben si volverá al atardecer, a la media noche, al canto del gallo o al amanecer. Por eso deben mantenerse alertas, no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡Manténganse vigilantes!».”
Jesús dice a sus seguidores que nadie conoce el día ni la hora de su regreso, ni siquiera los ángeles. En lugar de dar un calendario, da una actitud: estén alerta, permanezcan despiertos y sigan haciendo el trabajo que se les asignó. Lo compara con una casa cuyo señor está de viaje y que deja a cada siervo una tarea. Vigilar, en este pasaje, no es especular con ansiedad sino estar listos con fidelidad. Al comenzar el Adviento, es una buena invitación a bajar el ritmo y prestar atención a cómo estás viviendo. ¿Te distrae lo urgente y se te escapa lo importante? Hoy elige una tarea o una relación que Dios te ha confiado y dale toda tu atención, sin prisa. Luego aparta cinco minutos esta noche para estar en silencio, pidiendo a Cristo que mantenga tu corazón despierto y expectante en los días que vienen.
Oración
Cristo, mantén mi corazón despierto y expectante. Ayúdame a ser fiel en el trabajo que me has dado. Amén.

