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Devocional diario · 1 de diciembre

Una luz para los que caminan en tinieblas

“El pueblo que anda en tinieblas verá una gran luz, una luz que iluminará a todos los que moran en la tierra de amenaza de muerte. Porque Israel volverá a ser grande, lleno de gozo como los segadores en el tiempo de la mies y como los hombres que se reparten el botín capturado. Porque Dios quebrantará las cadenas que oprimen a su pueblo y el látigo que los azota, tal como destruyó la gran hueste de los madianitas valiéndose del pequeño grupo de Gedeón. En aquel glorioso día de paz ya no se fabricará armamento, no habrá más uniformes de guerra manchados de sangre. Todo eso será quemado. Porque nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo y él tendrá el gobierno sobre su hombro. Estos serán sus títulos de realeza: «Admirable», «Consejero», «Dios poderoso», «Padre eterno», «Príncipe de paz». Su siempre creciente y pacífico reinado no acabará jamás. Gobernará con perfecta equidad y justicia desde el trono de David su padre. Traerá verdadera justicia y paz a todas las naciones del mundo. Esto ocurrirá porque el Dios Todopoderoso se ha empeñado en realizarlo.”
Isaías 9:2-7 (NBV)Leer el capítulo completo →

Isaías habla a un pueblo que conoció invasiones, miedo y noches largas. A ellos les anuncia una luz que amanece, un niño que nace y un gobierno que por fin descansa sobre unos hombros capaces de sostenerlo. Fíjate en la dirección de la promesa: la luz no la fabrica el pueblo; llega. El Adviento empieza aquí, con la admisión sincera de que no podemos arreglar solos la oscuridad y la alegre noticia de que no hace falta. Los nombres de este niño describen a un Rey que aconseja con sabiduría, defiende con fuerza, cuida como un padre y trae una paz que no se acaba. Al comenzar diciembre es fácil llenar cada hora de tareas y olvidar esperar. Hoy apaga una luz a propósito, una pantalla o una lámpara, siéntate cinco minutos en silencio y dile a Dios qué rincón oscuro de tu vida necesita su amanecer. Luego enciende una vela y dale gracias porque la mañana viene.

Oración

Señor, te traigo los lugares oscuros que no puedo arreglar. Que tu luz amanezca en ellos este Adviento. Amén.

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