Devocional diario · 31 de mayo
Tú eres mío
“Ahora, oh Israel, el Señor, quien te creó, dice: ¡No temas, pues yo te rescaté, yo te llamé por tu nombre, eres mío! Cuando pases por aguas profundas de gran tribulación, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos no te ahogarás. Cuando pases por fuego no te quemarás, las llamas no te consumirán. Porque yo soy el Señor tu Dios, tu Salvador, el Santo de Israel. Entregué Egipto, Etiopía y Seba a cambio de tu libertad, como rescate por ti.”
Al terminar el mes, Dios habla por medio de Isaías con palabras que comienzan con seguridad: no temas, porque yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío. Luego reconoce que vendrán cosas difíciles: aguas, ríos y fuego. La promesa no es que se eviten las pruebas, sino que él estará con nosotros en ellas, y no nos ahogarán ni nos consumirán. Fíjate en el orden: primero la identidad, luego la dificultad. Antes de que suba el agua, Dios ya dijo de quién somos. Así pueden los creyentes enfrentar la incertidumbre sin derrumbarse. Quizá cargas estrés del mes que termina o preocupaciones por el que viene. Hoy siéntate en silencio y deja que el Señor pronuncie tu nombre. Luego entrega una preocupación concreta y agradécele que le perteneces.
Oración
Señor, tú me llamas por mi nombre y soy tuyo. Camina conmigo por las aguas y los fuegos que vienen.

