Devocional diario · 4 de agosto
Mirar el corazón
“Cuando llegaron, Samuel miró a Eliab y pensó: «Este debe ser el hombre que el Señor ha escogido». Pero el Señor le dijo: ―No juzgues al hombre por su apariencia. No, no es este. Yo no escojo como los hombres lo hacen. Los hombres juzgan por la apariencia exterior, pero yo miro el corazón.”
Samuel llega a casa de Isaí convencido de que el hijo más alto y fuerte será el próximo rey. Dios lo corrige con suavidad: las personas juzgan por lo que se ve por fuera, pero el Señor mira el corazón. El elegido resulta ser el menor, en el campo con las ovejas, ni siquiera invitado a la reunión. Este pasaje es buena noticia para quien se siente pasado por alto, y una advertencia para quien juzga a otros en segundos. Lee despacio 1 Samuel 16:7 y pregúntate qué ve Dios en ti que tú tiendes a esconder o menospreciar. Luego dirige la pregunta hacia afuera: ¿a quién has descartado por su apariencia, su origen o su edad? Hoy escoge a una persona que sueles pasar por alto, en el trabajo, en la iglesia o en casa, y préstale atención de verdad. Hazle una pregunta y escucha la respuesta sin apuro.
Lee también
“Pero el Señor le dijo: ―No juzgues al hombre por su apariencia. No, no es este. Yo no escojo como los hombres lo hacen. Los hombres juzgan por la apariencia exterior, pero yo miro el corazón.”
1 Samuel 16:7
Oración
Padre, tú ves lo que yo no puedo ver. Sana mi prisa por juzgar y ayúdame a notar a quienes otros pasan por alto.

