Devocional diario · 9 de mayo
Sentada a sus pies
“Jesús y sus discípulos continuaron su viaje y entraron en un pueblo. Allí, una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Ella tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor a escucharlo. Marta estaba preocupada, pues tenía mucho que hacer. Entonces se acercó a Jesús y le dijo: ―Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? Dile que me ayude. Jesús le contestó:―Marta, Marta, te preocupas demasiado por muchas cosas. Pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la va a quitar.”
Marta abrió su casa a Jesús y luego se perdió en el trabajo de atender. María se sentó a sus pies y escuchó. Cuando Marta se quejó, Jesús no criticó su trabajo; nombró con suavidad lo que agitaba su corazón. Estaba inquieta y preocupada por muchas cosas, cuando solo una era realmente necesaria. En una cultura donde las mujeres rara vez se sentaban como discípulas, él reconoció el lugar de María entre sus alumnos. No es un argumento contra el servicio, pues el mismo Evangelio alaba la acción generosa. Es un recordatorio del orden: escuchar alimenta el servir, y servir sin escuchar puede volverse resentimiento. Hoy, antes de tu primera tarea, dale a Jesús unos minutos sin prisa. Deja el teléfono, siéntate en un lugar tranquilo y simplemente escucha. Observa si el día se siente distinto después.
Oración
Jesús, ayúdame a escoger lo único necesario. Calma mi prisa para que pueda oírte.

