Devocional diario · 21 de febrero
El Pastor camina conmigo
“El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes pastos me hace descansar, y me guía junto a arroyos tranquilos. Me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia, por amor a su nombre. Aun cuando atraviese el negro valle de la muerte, no tendré miedo, pues tú irás siempre muy junto a mí. Tu vara de pastor y tu cayado me protegen y me dan seguridad. Preparas un banquete para mí, en presencia de mis enemigos. Me recibes como invitado tuyo, ungiendo con perfume mi cabeza. ¡Mi copa rebosa de bendiciones! Tu bondad e inagotable generosidad me acompañarán toda la vida, y después viviré en tu casa para siempre.”
El Salmo 23 es querido porque habla en primera persona: él me guía, él me restaura, tú estás conmigo. David había sido pastor y sabía que las ovejas dependen de su pastor para el alimento, el agua, el descanso y la protección. El salmo no afirma que la vida esté libre de valles oscuros. Dice que en ellos el pastor está presente y que su vara y su cayado dan consuelo. Las últimas líneas muestran a la bondad y la misericordia siguiéndonos, como compañeras fieles y no como perseguidoras que temer. Este salmo suele leerse en funerales, pero también es para vivir. Hoy léelo despacio y en voz alta, una vez, y nota la línea que más habla a tu necesidad actual. Llévala contigo, repítela cuando sientas miedo o soledad y da gracias al Pastor por caminar a tu lado.
Oración
Buen Pastor, guíame hoy y camina conmigo por cada valle. Amén.

