Devocional diario · 22 de agosto
Permanecer conectados
“»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si alguna de mis ramas no da uvas, la corta; pero a todas las ramas que dan fruto, las poda para que den todavía más fruto. »Ustedes ya están limpios a causa de la palabra que les he dado. Sigan unidos a mí, y yo seguiré unido a ustedes. Así como una rama no puede dar fruto por sí misma, separada de la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si están separados de mí. »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que está unido a mí, como yo estoy unido a él, dará mucho fruto. Si están separados de mí no pueden hacer nada.”
Jesús usa una imagen de jardín: él es la vid, su Padre es el labrador y nosotros somos los pámpanos. Una rama no se esfuerza por producir uvas; permanece unida y la vida de la vid fluye a través de ella. El fruto es resultado de la conexión, no solo del esfuerzo. La palabra que repite es permanecer. El labrador también poda, lo cual puede sentirse como pérdida pero busca que la rama dé más fruto. Lee Juan 15:5 y observa la línea sincera: separados de mí nada pueden hacer. En lugar de desanimarnos, esto nos libera de la presión de la autosuficiencia. El final del verano es un buen momento para pensar en el crecimiento, cuando los huertos están cargados de fruto. Hoy haz un plan sencillo para permanecer: elige una hora y un lugar concretos para la oración o la lectura bíblica diaria esta semana y pon un recordatorio para que se vuelva rutina.
Lee también
“»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que está unido a mí, como yo estoy unido a él, dará mucho fruto. Si están separados de mí no pueden hacer nada.”
Juan 15:5
Oración
Jesús, tú eres la vid y yo tu rama. Mantenme cerca de ti y deja que tu vida fluya por la mía.

