Devocional diario · 23 de febrero
Gozo sin cosecha
“»Aun después de tanta destrucción; cuando la higuera se seque y no haya flores ni fruto; cuando los olivos no produzcan y los campos permanezcan estériles; cuando el ganado muera en el campo y los corrales estén sin vacas, yo me regocijaré en el Señor y me alegraré en el Dios que nos salva. ¡El Señor Dios es quien me hace estar fuerte! Me dará la velocidad de un venado y me conducirá con seguridad sobre la altura de las montañas». (Nota para el director del coro: Al cantar esta oración, el coro debe ir acompañado por instrumentos de cuerdas).”
Habacuc imagina un colapso total: sin higos, sin uvas, sin aceitunas, corrales vacíos y sin ganado. Es una catástrofe económica. Sin embargo, dice que se alegrará en el Señor y se gozará en el Dios de su salvación. No es negación. El libro entero comienza con quejas y preguntas difíciles. El profeta ha luchado con Dios y llega a una confianza que no depende de los resultados. Se compara con un ciervo que puede pisar terrenos empinados y rocosos porque Dios afirma sus pies. Nuestras temporadas de pérdida quizá no sean tan dramáticas, pero pueden sentirse igual: un despido, un plan roto, una cuenta vacía. Hoy nombra algo que no salió como esperabas y agradece a Dios por algo que sigue firme: su carácter. Deja que el gozo descanse ahí, en quién es él.
Oración
Señor, aun cuando falle la cosecha, tú eres mi gozo y mi fuerza. Afirma mis pasos. Amén.

