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Devocional diario · 24 de marzo

Herido por nosotros

“Todos lo despreciaron y lo rechazaron. Fue un hombre marcado por el dolor y habituado al más amargo sufrimiento. Todos evitábamos mirarlo, lo ignorábamos y lo considerábamos como harapo pisoteado en el camino. Y sin embargo, el sufrimiento que él padeció es el que a nosotros nos correspondía, nuestras penas eran las que lo agobiaron. Y nosotros pensábamos que sus tribulaciones eran castigo de Dios por sus propios pecados, ¡pero él fue herido y maltratado por los pecados nuestros! ¡Se le castigó para que nosotros tuviéramos paz, lo azotaron y nosotros fuimos sanados por su sufrimiento! Nosotros fuimos quienes nos extraviamos como ovejas, nosotros, quienes seguimos nuestro propio camino. ¡Pero Dios echó sobre él la culpa y los pecados de cada uno de nosotros!”
Isaías 53:3-6 (NBV)Leer el capítulo completo →

Siglos antes de Jesús, Isaías describió a un siervo sufriente, despreciado y desechado, varón de dolores experimentado en quebranto. La gente apartaba la mirada, pensando que Dios lo castigaba. Pero el profeta revela la sorpresa: él llevó nuestros dolores, fue traspasado por nuestras rebeliones, y por sus heridas fuimos sanados. Cada uno de nosotros se había extraviado como oveja, y el Señor cargó sobre él la culpa de todos. Los cristianos ven en estas palabras un retrato de Jesús en la cruz. Responde a una pregunta profunda: ¿entiende Dios el sufrimiento? Aquí hay un Dios que no observó el dolor desde lejos, sino que entró en él y lo cargó. Si te sientes ignorado o herido, sabe que no estás solo. Hoy dedica un rato de silencio a este pasaje. Agradece a Jesús por cargar lo que tú no podías, y pídele que sane lo que aún duele.

Oración

Jesús, gracias por cargar mis penas y mis pecados. Sana lo que aún me duele. Amén.

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