Devocional diario · 5 de abril
Cargó con nuestros dolores
“Todos lo despreciaron y lo rechazaron. Fue un hombre marcado por el dolor y habituado al más amargo sufrimiento. Todos evitábamos mirarlo, lo ignorábamos y lo considerábamos como harapo pisoteado en el camino. Y sin embargo, el sufrimiento que él padeció es el que a nosotros nos correspondía, nuestras penas eran las que lo agobiaron. Y nosotros pensábamos que sus tribulaciones eran castigo de Dios por sus propios pecados, ¡pero él fue herido y maltratado por los pecados nuestros! ¡Se le castigó para que nosotros tuviéramos paz, lo azotaron y nosotros fuimos sanados por su sufrimiento! Nosotros fuimos quienes nos extraviamos como ovejas, nosotros, quienes seguimos nuestro propio camino. ¡Pero Dios echó sobre él la culpa y los pecados de cada uno de nosotros!”
Siglos antes de la cruz, Isaías describió a un siervo que sería despreciado, conocedor del dolor y herido por las faltas de otros. Los cristianos han leído este capítulo como una mirada anticipada a Jesús. Lo que destaca es el intercambio: él tomó nuestro dolor y nuestro pecado, y nosotros recibimos paz y sanidad. La mayoría andamos como ovejas, cada cual por su camino, y sin embargo el pasaje dice que el Señor cargó sobre él nuestra culpa. No es una idea lejana. Significa que nada de tu pasado es demasiado pesado para la cruz. Hoy dedica un momento de silencio a nombrar una carga que has llevado solo, sea culpa, dolor o vergüenza, e imagina que se la entregas a quien ya la cargó. Luego dale gracias en una o dos frases y deja que la gratitud, no la culpa, marque el tono de tu día.
Oración
Jesús, gracias por cargar lo que yo no podía. Dejo mi carga a tus pies. Amén.

