“Aun cuando atraviese el negro valle de la muerte, no tendré miedo, pues tú irás siempre muy junto a mí. Tu vara de pastor y tu cayado me protegen y me dan seguridad.”
Aun en el valle más oscuro, el salmista dice que no temerá, porque el pastor está con él. La promesa es la compañía, no la ausencia de lugares difíciles.

