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Sobre este capítuloRoboam planea combatir a las tribus del norte, pero un profeta le dice que no, porque la división viene del Señor, y él obedece. En cambio, fortifica ciudades de Judá y las abastece. Sacerdotes y levitas, junto con muchos devotos del Señor de todas las tribus, dejan el norte cuando Jeroboam establece un culto rival y llegan a Jerusalén, fortaleciendo a Judá. Roboam tiene muchas esposas e hijos y prefiere a su hijo Abías. El capítulo muestra un breve tiempo de obediencia y estabilidad basado en la fidelidad a los caminos de Dios.

Roboam planea combatir a las tribus del norte, pero un profeta le dice que no, porque la división viene del Señor, y él obedece. En cambio, fortifica ciudades de Judá y las abastece. Sacerdotes y levitas, junto con muchos devotos del Señor de todas las tribus, dejan el norte cuando Jeroboam establece un culto rival y llegan a Jerusalén, fortaleciendo a Judá. Roboam tiene muchas esposas e hijos y prefiere a su hijo Abías. El capítulo muestra un breve tiempo de obediencia y estabilidad basado en la fidelidad a los caminos de Dios.

Temas

  • Obedecer a un profeta
  • Un remanente fiel se traslada al sur
  • Fortalecer las defensas

Versículos clave

Biblia en audio · 2 Crónicas 11

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2 Crónicas 11

Nueva Biblia Viva17 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Tan pronto como Roboán llegó a Jerusalén, reunió un ejército de las tribus de Judá y Benjamín, ciento ochenta mil soldados escogidos, y declaró la guerra contra el resto de Israel, en un esfuerzo por volver a unir el reino. 2Pero el Señor habló con Semaías, varón de Dios, y le dio este mensaje: 3«Quiero que vayas y digas al rey Roboán hijo de Salomón, rey de Judá, y a la gente de Judá y de Benjamín, 4que este es el mensaje que yo, el Señor, les doy: “No peleen contra sus hermanos. Vuélvanse a su tierra, por cuanto ellos se han rebelado por disposición mía”». Por tanto, obedecieron al Señor, y no fueron a pelear contra Jeroboán. 5Roboán se quedó en Jerusalén y fortificó las siguientes ciudades de Judá y de Benjamín con murallas y portones: Belén, Etam, Tecoa, Betsur, Soco, Adulán, Gat, Maresá, Zif, Adorayin, Laquis, Azeca, Zora, Ayalón y Hebrón. 11También reconstruyó y reforzó los fuertes y estableció guarnición con tropas de soldados bajo el mando de sus oficiales; y allí almacenó alimentos, aceite de oliva y vino. 12Se establecieron arsenales en cada ciudad para mantener existencias de escudos y lanzas, como otra medida de seguridad; porque solamente los israelitas de Judá y de Benjamín permanecían leales al rey. 13Sin embargo, los sacerdotes y levitas de las otras tribus procedieron a abandonar sus hogares y se trasladaron a Judá y a Jerusalén, porque el rey Jeroboán los había despedido y prohibido ejercer el sacerdocio del Señor. 15En lugar de ellos había designado a otros sacerdotes, quienes incitaron a la gente a adorar ídolos y no a Dios, a presentar sacrificios a los ídolos de chivos y becerros que Jeroboán hizo colocar en los cerros. 16También el verdadero pueblo de Dios, de todas partes de Israel, comenzó a trasladarse a Jerusalén, pues allí podían adorar libremente al Señor, Dios de sus padres, y ofrecerle sacrificios. 17Esto fortaleció tanto al reino de Judá, que el rey Roboán pudo subsistir por tres años sin dificultad; porque en aquellos años se hizo un sincero esfuerzo por obedecer al Señor, tal como lo habían hecho el rey David y el rey Salomón. 18Roboán se había casado con su prima Majalat, que era hija de Jerimot hijo de David. La madre de Jerimot fue Abijaíl, hija de Eliab y nieta de Isaí. 19De este matrimonio nacieron tres hijos, Jeús, Semarías y Zaján. 20Posteriormente, Roboán se casó con Macá, hija de Absalón, con la cual tuvo cuatro hijos, que fueron: Abías, Atay, Ziza y Selomit. 21Amaba a Macá más que a cualquiera de sus otras esposas y concubinas (tenía dieciocho esposas y sesenta concubinas, con veintiocho hijos y sesenta hijas). 22El hijo de Macá, llamado Abías era el favorito de Roboán; por eso lo puso como jefe de sus hermanos, pues su deseo era hacerlo rey. 23En forma muy inteligente, Roboán envió a sus otros hijos a vivir en las ciudades fortificadas que había a lo largo de Judá y de Benjamín, les dio abundantes provisiones, y les consiguió varias esposas a cada uno.
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